
Alguna vez se han puesto a pensar ¿por qué buscamos problemas? Imaginen que ven una película que trata de una familia, en donde el marido quiere mucho a su mujer, tienen dos hijos excelentes, un hermoso perro y una linda casa. Están comiendo un asado un día domingo con mucha alegría, y todo transcurre libremente y sin conflicto alguno.
¿Ustedes creen que les gustaría seguir viendo esa película? Les pregunto, ¿No les resultaría aburrida? ¿No esperarían algún problema, o que sucediera algo importante?
La mente es una buscadora de problemas
La mente es una buscadora de problemas y le encanta generar todo tipo de conflictos. Cuanto más grandes son los problemas, mucho mejor, porque le encanta el desafío y el ego se agranda. Resulta evidente ver también, como la creación de esos problemas, genera un sufrimiento innecesario.
Entonces ¿por qué buscamos problemas? Todo esto se produce, porque la mente con el afán de dar un sentido a la vida, quiere condimentarla y lo hace con problemas. Por eso, es fundamental descubrir que le podemos dar sentido a nuestra vida cuando ponemos nuestra atención plenamente en algo.
Por ejemplo en vez de crear un problema, si le ponemos la máxima atención a la lectura de un libro, a cocinar o hacer algo que nos resulte divertido, la mente no necesitaría crear problemas.
Al incrementar nuestra atención en algo, sentiremos que le damos un sentido a lo que estamos haciendo. Cuando más disperso estamos (con la cabeza en otros sitios), nuestra mente va a generar más y más problemas.
Yo les hablé acerca del sufrimiento innecesario o también llamado sufrimiento inútil.
Sufrimiento real vs sufrimiento innecesario
Si bien es cierto que hay sufrimientos reales, la mayoría de las veces nos creamos sufrimientos innecesarios. Cuando hablo de sufrimiento innecesario, me refiero al sufrimiento creado por nuestra mente. Esto significa que a través de nuestras proyecciones futuras, anticipando en nuestra mente situaciones dolorosas, o yendo una y otra vez a nuestro pasado sufriente, producimos más sufrimiento inútil.
Muchos de ustedes seguramente podrán pensar que no quieren generar ese tipo de sufrimientos, sin embargo, es lo que hacemos.
Lo primero que tenemos que hacer con la mente es observarla, y darnos cuenta o tomar conciencia, de que no le importa si genera sufrimiento o placer, ella quiere seguir generando ideas e imágenes. Ahora ¿qué pasaría si por unos segundos dejáramos de pensar y estuviéramos en silencio? La mente sentiría eso, como una especie de muerte. Por eso rechaza ese silencio mental y prefiere parlotear de lo que sea, aunque cree un sufrimiento inútil.
Cuando la mente comprenda, que quedarse un poco en silencio no sólo no la matará, sino que le va a dar mucha más energía y mejor capacidad de acción, es muy posible que empiece a dejar de generar sufrimientos inútiles e innecesarios.