Hacerse amigo del momento presente y dejar de pelear con la vida


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Categorías: Mente

Vivimos entrenados para escapar del ahora. Cuando no estamos recordando lo que fue, estamos anticipando lo que podría ser. El momento presente queda reducido a un simple pasaje entre pasado y futuro, cuando en realidad es el único lugar donde la vida sucede.

Hacerse amigo del momento presente no es una consigna espiritual ingenua ni una invitación al conformismo. Es un cambio profundo en la relación con la experiencia, y uno de los movimientos psicológicos más transformadores que puede realizar una persona.


El presente no pide aprobación, pide atención

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La mente suele relacionarse con el ahora desde el rechazo. Aparece una frase silenciosa, casi automática:
“Esto no debería estar pasando.”

Ese gesto interno de oposición es la fuente principal del sufrimiento psicológico. El hecho ocurre; el malestar surge cuando la mente se opone a él.

El presente no necesita ser distinto para ser vivido.
Necesita ser mirado.


La enemistad silenciosa con el ahora

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La mente condicionada vive en conflicto con el momento presente por varias razones profundas:

  • busca control y certeza,
  • compara lo que es con lo que fue o debería ser,
  • deposita la seguridad en el tiempo, no en la percepción directa.

Desde esta lógica, el ahora siempre parece insuficiente:
falta algo, sobra algo o debería cambiar.

Así se instala una enemistad silenciosa con la vida tal como se manifiesta, que no siempre se percibe como sufrimiento explícito, pero sí como tensión constante.

Este funcionamiento se relaciona con Por qué la mente parlotea, donde se analiza la incapacidad de habitar el instante.


Amistad no es resignación

Aceptar el momento presente no es resignarse ni volverse pasivo. Es dejar de gastar energía en la lucha interna.

Hay una diferencia fundamental:

  • Resignación: “No puedo hacer nada”.
  • Amistad con el presente: “Esto es lo que hay, veamos qué es posible ahora”.

Cuando no hay resistencia, la mente se vuelve más clara y la acción surge con mayor inteligencia, no desde la reacción.


El presente como maestro

El momento presente revela con precisión dónde estamos internamente. Si hay ansiedad, enojo, tristeza o inquietud, el ahora no es el problema: es el espejo.

Hacerse amigo del presente implica observar lo que aparece sin narrativa, sin justificar ni condenar.

Ahí ocurre algo clave:
lo observado, cuando no es rechazado, empieza a transformarse por sí mismo.


La huida constante del ahora

Muchas formas de distracción cotidiana —scrolleo compulsivo, ruido constante, hiperactividad— funcionan como estrategias para no estar con el presente.

No se huye del ahora porque sea malo, sino porque muestra lo que evitamos sentir.


Sugerencias prácticas para hacerse amigo del presente

1. Nombrar la resistencia

Detectá la frase interna: “Esto no debería ser así”. Verla ya debilita su poder.

2. Volver al cuerpo

El cuerpo siempre está en el ahora: respiración, apoyos, sonidos. Es una puerta directa al presente.

3. No buscar estados especiales

El presente no necesita ser calmo ni agradable para ser aceptado. Aceptá incluso la incomodidad.

4. Observar sin intervenir

No intentes cambiar lo que sentís. Miralo con atención sostenida.

5. Reducir el comentario interno

Cuanta menos explicación mental, más contacto directo con la experiencia.


Cuando el presente deja de ser enemigo

Cuando el momento presente deja de ser visto como un obstáculo, algo profundo se relaja. La vida ya no se vive como una carrera hacia otro momento, sino como una exploración viva de este instante.

No hay promesa futura que iguale la paz simple de no estar en guerra con lo que es.


Conclusión

Hacerse amigo del momento presente no elimina todos los problemas, pero disuelve el problema fundamental: la resistencia a la vida misma.

Y cuando esa resistencia cae, todo cambia de calidad:

  • la atención se profundiza,
  • el sufrimiento pierde fuerza,
  • la acción se vuelve más lúcida.

El ahora deja de ser un enemigo.
Y en esa amistad silenciosa, la vida empieza a sentirse habitable.

2 comentarios en «Hacerse amigo del momento presente y dejar de pelear con la vida»

    Nadia

    • febrero 5, 2026 a las 10:40 am

    Gracias gracias gracias

      Roberto Tirigall

      Roberto Tirigall

      • febrero 5, 2026 a las 10:42 am

      De nada Nadia, saludos.

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